Magos aprovechan fallas de la mente

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Magos aprovechan fallas de la mente
Los trucos de magia- tanto sencillos como espectaculares- explotan los "problemas técnicos" que tiene el cerebro a la hora de observar lo que nos parece sorprendente
Un espectáculo de magia decente es con frecuencia un ejercicio de caos deliberado: cartas que vuelan por los aires, cristales que chocan contra el piso, exclamaciones como "abracadabra" a todo volumen o cosas que se incendian. Todo porque el mago es ambicioso, o necesita algo que lo cubra.
Las distracciones visuales- tapar una tarjeta o una moneda, por ejemplo- son una de las formas más burdas para explotar los procesos cerebrales que permiten manipulaciones subyacentes e imperceptibles.

En un artículo publicado la semana pasada en la revista Nature Reviews Neuroscience, un equipo de neurocientíficos y magos describieron la forma en la que los trucos de magia- tanto sencillos como espectaculares- explotan los "problemas técnicos" que tiene el cerebro a la hora de construir un modelo del mundo exterior de un instante a otro, o en relación con lo que pensamos que es la realidad objetiva.

Para los magos, incluyendo a El gran Tomsoni (John Thompson), Mac King, Penn and Teller y James Randi, esta colaboración representó una reivindicación científica, además de una forma de obtener nuevas ideas.
                                       

 Para los científicos, Susana Martinez-Conde y Stephen Macknik, del Instituto Barrow de Neurología en Phoenix, aumentó las esperanzas de que la magia pueda acelerar investigaciones sobre la percepción. 

 
                                  
                             
"He aquí esta forma de arte que tal vez data del antiguo Egipto, y básicamente la comunidad neurocientífica no se había dado cuenta" de su aplicación directa en los estudios de la percepción, dijo Martinez-Conde.
                    
"Es un artículo maravilloso", señaló Michael Bach, científico de la Universidad de Freiburg en Alemania.
                             
Los magos alteran lo que el cerebro percibe al manipular la forma en que interpreta las escenas, indicó Bach, "y un objetivo a largo plazo de la sicología cognitiva sería predecir esto numéricamente".
                           
Por ejemplo, una teoría de la percepción sostiene que el cerebro construye representaciones del mundo momento a momento, utilizando los sentidos para ofrecer señales que se materializan en una imagen mental basada en la experiencia y el contexto. El cerebro hace esto mediante trucos neuronales: aproximándose, recortando y eligiendo, al instante y de manera subconsciente, qué ver y qué dejar pasar, afirman neurocientíficos. La magia pone en evidencia las "costuras internas" que hace nuestra mente, es decir, las puntadas neuronales de la cortina de la percepción.
                                      
La corteza visual está atenta a los cambios repentinos en el ambiente, tanto en el momento en que algo aparece como en el que desaparece, dijo Martínez-Conde. Cuando algo desaparece súbitamente surge lo que los neurocientíficos llaman "una postdescarga": una imagen espectral del objeto persiste durante un momento.
                   
Esta ilusión está detrás del espectacular acto de magia del Gran Tomsoni. El mago muestra en el escenario a una asistente con un vestido blanco y le dice al público que cambiará mágicamente el color del vestido. Lo primero que hace es iluminar el vestido con una luz roja, táctica obvia que convierte en chiste. Entonces la luz roja se va, se prenden las luces del escenario y ahora la mujer aparece con un vestido rojo.
                                            
El secreto: después de que la luz roja desaparece, la imagen roja persiste en el cerebro de la gente durante cerca de 100 milisegundos, cubriendo la imagen de la mujer... tiempo suficiente para quitarle el vestido blanco y revelar uno rojo que trae debajo.
                                        
Un proceso similar ocurre con la cognición. El cerebro se enfoca de manera consciente en una sola cosa a la vez y a expensas de otras, sin importar hacia dónde esté dirigiendo la mirada.
                                             
En estudios con imágenes, neurocientíficos encontraron evidencias de que el cerebro suprime la actividad alrededor del área visual cuando se está concentrando en una tarea específica. Preocupado por esto, el cerebro puede no registrar de manera consciente las acciones que sus ojos están mirando. Los magos explotan esto de muchas maneras.

En entrevista telefónica, Teller explicó la manera en la que un mago se puede deshacer de una carta en su mano derecha al buscar rápidamente un lápiz en sus bolsillos: "toco los dos bolsillos del saco, encuentro un lápiz, lo saco y se lo doy a alguien... todo el acto se vuelve incidental; si el público está enfocado en leer la intención- en este caso, obtener el lápiz- entonces la otra acción desaparece y nadie se acuerda de que pusiste la mano en el bolsillo", dijo. "Realmente no lo ves porque ya no es una figura, ahora forma parte del fondo".