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Responsabilidad o Azar - José Luis García

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A principios de este año recibí una tarjeta de un amigo, donde me explicaba el significado del número 12 según diferentes culturas: Prosperidad, creatividad, salud, etc., etc. Lo que me impactó fue la frase que me escribió en el mensaje: “No te preocupes, que independientemente de lo que hagas este año todo será de maravilla”...

Sin dejar de agradecer el gesto de este amigo y su buena intención al enviarme este buen augurio, no dejo de pensar en cómo en muchas oportunidades no nos preocupamos (ni nos ocupamos) y dejamos nuestro futuro y nuestras decisiones en manos de personas o cosas tan inconsistentes como el azar, la suerte, los astros, el destino o como se le quiera llamar; todo ello muchas veces por el simple deseo de no tomar posición, de no decidir, de no hacernos responsables por nuestros resultados, por nuestra vida y nuestras acciones. Si algo sale mal no es mi responsabilidad, es mercurio que se le ocurrió ponerse retrógrado, o el karma, o la mala suerte, o alguien que me envidia y me envía “malas” energías, o pare usted de contar... Mi intención no es despreciar las creencias de cada quién, sino preguntarme hasta qué punto entendemos o dejamos de entender uno de los regalos más extraordinarios – y peligrosos- que nos legó Dios: El libre albedrío.

Una de las presuposiciones de la Programación Neurolingüística, modelo creado a mediados de los años ´70, plantea algo en apariencia muy sencillo: ”decidir es mejor que no decidir, escoger es mejor que no escoger”. Y es que en el fondo siempre estamos decidiendo, aunque en apariencia no lo hagamos. Si te pregunto qué deseas comer en un restaurant, me dices que decida yo y luego no te gusta la comida; no puedes enojarte conmigo y decirme que yo decidí. No es cierto. Tú decidiste, pues decidiste que yo decidiera; así que cómete tu cosa en silencio.

La decisión es inherente al ser humano, es inevitable.

La vida es simplemente un conjunto de decisiones que tomamos de manera más o menos reflexiva, y la forma como la vivamos será, en mayor o menor grado (y aun tomando en cuenta las circunstancias de las cuales hablara Ortega y Gasset), consecuencia de esas decisiones. Por eso decidir es tener valor, como lo refleja ese excelente libro de Savater “El Valor de Elegir”. Sólo los cobardes se niegan a elegir.

Se puede delegar la acción, pero la responsabilidad NUNCA se delega. Este es un principio de la gerencia moderna y de la vida en general. Dios le da la responsabilidad del Paraíso a Adán, y a él se le pide cuentas. Y a pesar de que éste intenta de manera muy sutil poner la responsabilidad del pecado sobre la mujer y hasta sobre Dios: “La mujer que tú me diste me dio de comer”, a él también se le expulsa del Paraíso. No podemos escudarnos en azares, creencias o modas, por más que estas nos puedan hacer sentir mejor o menos “culpables”. Somos responsables de nuestras decisiones y negar esto es negar la esencia de lo que somos, es negarnos a nosotros mismos y rebajarnos a simple condición de objetos.

La palabra “responsabilidad” siempre me ha encantado. “Responsable” proviene etimológicamente de “responder”, y responder es dar razones de algo. Responder no significa tener la verdad en la mano, pero si argumentar las razones que nos llevaron a tomar una decisión entre las varias que nos presenta la vida. Debemos ser más responsables de lo que hacemos, para con nosotros mismos y los demás, pues lo que hacemos y las decisiones que tomamos no sólo nos impactan, sino que impactan a personas que queremos o hasta a desconocidos. Recordemos la hermosa película “Babel”, del mexicano Alejandro González Iñárritu; somos seres gregarios, no islas.

Ojalá y lo que resta de este año 2012 realmente esté lleno de cosas positivas para todos, como me augura este amigo en su mensaje, pero si encuentro escollos en el camino (y estadísticamente hablando lo más probable es que así sea), ojalá tome las mejores decisiones para que esos problemas no me impidan ser una persona feliz y me haga responsable de estas decisiones, sin que la suerte, los astros o una que otra bruja contemporánea, emulando a la Endora de “Hechizada”, me destruyan el futuro.

 

Frases Célebres

"Si me necesitas silba." - Humphrey Bogart